October 12, 2017

October 3, 2017

Please reload

Recent Posts

How to follow Jesus

October 3, 2017

1/4
Please reload

Featured Posts

Lo Que Quieres, Demasiado Ignorante

 

Recuerdo haber crecido como un niño gordito y pálido que no hacía suficiente ejercicio y comía mucha comida poco saludable. Comencé la escuela en Shakopee, Minnesota, siguiendo un estilo de vida solitario tal como lo había hecho en California.

 

 

 

Yo no era nada listo en la calle. Dejaba que la gente me pisoteara y me empujara. No podía defenderme de su intimidación... Yo era un cobarde. No le contaba a nadie sobre mis experiencias con agresores abusivos por temor a represalias; tampoco quería ser percibido como “débil” por mi familia. Me guardaba y me reservaba para mí mismo estas situaciones de conflicto. Me volví experto en interiorizar. Literalmente me quedaba atascado y no podía moverme cuando estaba siendo intimidado porque me sentía aterrorizado. Me callaba cada vez que encontraba un acto de injusticia, porque tenía demasiado miedo de hablar. Sentía que mis pensamientos y creencias no importaban y que realmente estos no cambiarían nada; ¡qué equivocado estaba!

 

 

 

A menudo me sentía desconectado y fuera de contacto con la vida. Sentía que las otras personas eran diferentes a mí; que no me entendían ni yo las entendía; como si fuera un extraterrestre y no realmente parte de este mundo.

 

 

 

 

Empecé a odiarme a mí mismo; sentía una fuerte aversión por cualquier cosa que tuviera que ver conmigo. No quería ver mi propia foto. Borraba mi rostro de los retratos familiares para no verme a mí mismo.

 

 

 

 

Empecé a tener dificultades en la escuela en varios aspectos. Yo no me estaba desempeñando como solía hacerlo. Las cosas literalmente iban de mal en peor. Le pedia a Dios por su ayuda, le pedía un nuevo comienzo; un nuevo inicio; una nueva atmósfera y un clima que me permitiría prosperar y expresarme por completo; otro lugar donde pudiera vivir una gran vida, una mejor que esta que estaba viviendo en ese momento. No lo sabia, pero Dios daría la vuelta a la situación por mí.

 

 

 

 

Poco sabía yo que Dios me concedería mi petición. Para el tiempo en que comencé mi último año escolar; obtendría “Varias A” consecutivas, fui elegido presidente del cuerpo estudiantil, fui elegido finalista del concurso de Rey de hogar de la escuela, dirigí al Christian Youth Club como presidente, representé a mi escuela secundaria en el Consejo Estatal de Estudiantes, fui elegido para la convención estatal de American Legion Boys en MN.

 

 

 

 

El nuevo entorno me ayudó a ganar confianza y desarrollarme como la persona que siempre había deseado. ¡Dios me había dado exactamente lo que necesitaba y quería!

Pueden ver que he tenido que luchar contra algunos “demonios personales”, como la baja autoestima, la poca confianza en mí mismo y que la gente (principalmente en la escuela) no veía muchas cosas buenas en mí, y siempre se burlaban y me molestaban. Yo tampoco veía nada bueno en mí mismo. Tenía amigos, pero me sentía aislado; como si no fuera lo suficientemente bueno. Pero a Dios no le importaba eso. A él no le importa lo maltratado que usted esté; a él no le importa lo rechazado y no deseado que usted sea o cómo usted se menosprecie a sí mismo. Dios no ve eso, ni lo rechazará.

 

 

 

 

Por el contrario, Dios lo ayudará; él trabajará con lo poco que queda de su “verdadero” yo, y él trabajará con usted y lo guiará para que usted supere sus desafíos. A él no le importa cuál sea su opinión sobre sí mismo o cuán mal se vea a sí mismo. De hecho, muchas veces, cuanto menos usted piense en sí mismo, más le permitirá a Él manifestarse y obrar un milagro.

 

 

 

 

La Biblia dice que su poder se perfecciona en nuestra debilidad.

Su opinión sobre usted mismo y las opiniones de otras personas sobre usted no le importan a Él; ¿Se considera usted un “caso perdido”? Tome valor: Dios da solución a los casos perdidos; incluso si usted se considera indigno de ser amado, Él lo ama a pesar de todo.

Share on Facebook
Share on Twitter